Este es el blog de la Asociación de empresas del duranguesado para la comunicación los retos e iniciativas de las empresas y emprendedores de la comarca de Durangaldea.

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La capacidad de adaptación de las Pymes a los nuevos paradigmas sociales va a ponerse a prueba en los próximos años. Las relaciones entre las personas, entre las organizaciones, han cambiado ya dinámicas que no van a volver. La comunicación y la tecnología que la posibilita abren tantas nuevas vías de relación como cierran otras.

El mundo, y también el mundo de las empresas, se va ubicando en gigantescas plataformas de información abiertas e inmediatas que están condicionando ya los viejos modelos de organización interna, su estructura vertical, y el mercado exterior en el que operaba.

La empresa industrial del siglo XX en nuestro entorno ha estado concebida y consolidada desde una cultura de autosuficiencia casi absoluta. En cada organización se articulaban y desarrollaban todas y cada una de las áreas funcionales (departamentos) de la empresa; lo que les permitía desempeñar una actividad independiente y aislada del entorno, exceptuando las relaciones cliente-proveedor. La no-cooperación externa y la estructura vertical (no-cooperación interna) de las organizaciones empresariales han sido factores excesivamente influyentes en un país en el que, paradójicamente, se han desarrollado eficazmente otros modelos organizacionales tanto en la empresa privada (cooperativismos) como en el tercer sector (empresas sociales).

De un lado, la dureza y la inabarcabilidad de esta crisis, que ha inoculado en nosotros el virus de la precariedad, del desamparo, nos obligará a eliminar los recelos hacia los distintos modelos societarios de las cooperativas -con sus debilidades-, mejor pertrechadas contra el desempleo (al menos el de sus socios cooperativos) y con mayores márgenes de mejora en su competitividad. O respecto a modelos de cooperación interempresarial como el que ha desarrollado estos últimos años NER Group, compartiendo muchos de los ámbitos de gestión de sus empresas socias y acentuando el papel central de las personas y los valores que conllevan: la transparencia, la co-responsabilidad, la confianza, la solidaridad……  y con resultados notables. Modelos, en ambos casos, que eliminan, superan muchos de los factores característicos del viejo modelo industrial.

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De otro, ese nuevo escenario global fundamentado en la información y la tecnología a cuya estela van transformándose con rapidez los elementos clave de los modelos empresariales en general, y que también va llegando al mundo de las pymes industriales. Pymes que nos incorporamos lentamente a las herramientas virtuales, a los nuevos canales de distribución, a la formación online, pero que aún debemos conciliar nuestro viejo modelo de negocio y de organización con un mundo en el que se abre camino una manera distinta de hacer y pensar las cosas desde la cooperación. Una nueva manera de ofrecer y aportar “servicios” externos a esas pymes desde plataformas online que canalizan el talento, el buen hacer de muchos y diferentes profesionales – el crowdsourcing- y desde parámetros de costes, de tiempos y de transparencia muy distintos a lo conocido. Nuevos modelos de financiación desde las cada vez más extendidas redes de inversión privada (los Business Angels asociados en AEBAN) que, si bien están por ahora orientadas hacia los emprendedores de sectores tecnológicos o de servicios, van acercándose al mundo del pequeño emprendedor industrial. Nuevos modelos de co-creación en las Comunidades virtuales, donde el trabajo colaborativo trasciende fronteras geográficas y afianza una cultura de cooperación creciente… Nuevos modelos de colaboración público-privado -cuarto sector e innovación social- que, definitivamente, nos empujarán hacia una revisión natural y no traumática de una estructura empresarial estratificada en áreas estancas y en responsabilidades protocolizadas que, poco a poco, deben ser sustituidas.

Una cultura de trabajo en red, que acentúa la horizontalidad y las estructuras mínimas, que prima el conocimiento, el intercambio y la cooperación, está ya extendiéndose en el tejido social y en las relaciones económicas. La empresa industrial, en especial las pymes, nos iremos adecuando a ella.

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